
Por qué tu web necesita un pentest web aunque funcione bien
Que una web funcione bien no significa que sea segura. De hecho, la mayoría de ataques a webs de empresa no buscan tumbarla, sino pasar desapercibidos: robar datos de clientes, instalar código que redirige a otras páginas o usar el servidor para enviar spam. Además, una brecha de datos tiene consecuencias legales: el RGPD obliga a notificarla a la Agencia Española de Protección de Datos en un plazo máximo de 72 horas, y en muchos casos también a los clientes afectados. Por eso, un pentest web es la forma de comprobar, antes de que ocurra, si tu web tiene alguna puerta abierta.
A diferencia de un análisis de vulnerabilidades, que detecta fallos conocidos de forma automática, el pentest web los pone a prueba como lo haría un atacante real. Por ejemplo, no se limita a avisar de que un formulario es vulnerable: comprueba qué información se podría obtener a través de él. Para ello, seguimos OWASP Top 10, la lista de referencia internacional de los riesgos de seguridad web más habituales. Así, el pentest web forma parte de nuestros servicios de hacking ético.
Asimismo, una auditoría de seguridad web documentada es cada vez más habitual en los contratos con grandes clientes. Y si tu empresa procesa o almacena directamente datos de tarjetas, la norma PCI DSS exige pruebas de penetración periódicas. ¿Quieres saber si tu web está protegida? Empieza por el diagnóstico gratuito de Apen. Llámanos al 938 606 220 o rellena el formulario de contacto.






