Nuestras notícias

Apen cumple 35 años y esta es su historia

En 1991, Amador Pernia y Jordi Deumal se adentraron en el mundo de la tecnología con una idea muy clara: acompañar a las empresas en sus primeros pasos hacia la digitalización y hacerles la vida más fácil en el día a día. Así nació APEN Soluciones Informáticas.

Hoy, 35 años después, APEN se ha consolidado como empresa de referencia en el Vallès Oriental gracias a una combinación que no pasa de moda: proximidad, experiencia y un servicio informático pensado para las necesidades reales de las pymes.

Con motivo de este aniversario, nos sentamos con sus fundadores para repasar el camino recorrido: los inicios, los retos que marcaron cada etapa, los hitos más importantes y, sobre todo, lo que ha significado para ellos construir una empresa que ha crecido al ritmo de la evolución tecnológica.

¿Cómo nació APEN en 1991?

Amador Pernia—Fue como un juego. Éramos dos chicos jóvenes de 20 años y nos salió una oportunidad de montar un ordenador para un compañero. Luego aparecieron más oportunidades. También tuvimos una subvención por parte del ayuntamiento para proyectos de nuevas empresas y, poco a poco, nos fueron pidiendo más servicios hasta ahora.

¿Alguna anécdota de los primeros años?

Amador Pernia: —Mientras estábamos estudiando nos iban saliendo algunos trabajos y sufríamos un poco hasta que el cliente no nos pagaba, porque debíamos tener el dinero para poder comprar y dar luego un servicio.

Jordi Deumal: —Aparte, nosotros éramos técnicos informáticos y teníamos que aprender cómo funcionaban las empresas.

Amador Pernia: —¿Te acuerdas cuánto costó montar el primer ordenador? Dos días.

Jordi Deumal: —De hecho, tenía algún problema al principio hasta que arrancaba. ¿Y para montar la primera red? Recuerdo que era una red con cable coaxial, marca PowerLAN. Se tenía que montar con un tipo de cableado y, a las dos de la madrugada, dimos con que les faltaban unos tapones al final de la red y empezó a funcionar.

Amador Pernia: —Ahora todo es mucho más fácil con internet y antes no había tantos recursos.

¿Cómo ha cambiado el sector y APEN en estos últimos años?

Amador Pernia: —Cuando empezamos, podemos decir que era la prehistoria de la tecnología. Muy pocas veces se aplicaba la tecnología en todos los campos hasta que apareció internet, siendo un punto de inflexión y abriendo un abanico de posibilidades de aplicarla en muchos sectores. Y ahora ya vivimos en otra época con la IA.

Jordi Deumal: —Recuerdo cuando empezamos a hacer programas, que yo mismo los programaba y los implantaba y daba el servicio post-venta a los clientes. Hasta que llegó un punto que, con los que éramos, era imposible y llegamos a ver que no todo era fabricarlo todo nosotros, sino que podíamos hacer alianzas con otros fabricantes, que es lo que hoy en día nos ha ayudado a crecer.

¿Qué hitos destacaríais de APEN durante estos años?

Jordi Deumal: —Los hitos están más marcados, sobre todo los primeros años, a los movimientos que hemos ido haciendo en los locales en los que trabajamos. Era donde estaba todo el equipo, almacén y recursos. Con lo cual se nos iban quedando pequeños.

—En el año 91, estuvimos en un local de 30 metros cuadrados durante un año. Al siguiente y por un año más, nos fuimos a un local a la calle Bruniquer, de 80 a 100 metros cuadrados. Y luego saltamos a la calle Travesseres, que eso para nosotros fue un cambio por la singularidad del local y la ubicación. Pero también se nos hizo pequeño, así que nos movimos a la Font Verda, donde estuvimos 10 años más, hasta que abrimos las oficinas en Les Franqueses.

Amador Pernia: —Quizá este cambio fue el más significativo. Requirió un gran esfuerzo por la crisis del 2008, pero fue un punto de inflexión en nuestro crecimiento. Mejoramos en el entorno laboral al tener instalaciones más grandes y un párking donde poder aparcar nosotros y los clientes.

¿Qué papel ha jugado el equipo humano en estos años?

Amador Pernia: —Cuando empezamos nosotros solos, nos dimos cuenta rápidamente de que necesitábamos más personas que nos ayudaran. A los inicios había un técnico conmigo, no teníamos comerciales, solo una persona al teléfono y, poco a poco, fuimos incorporando más profesionales.

Jordi Deumal: —Realmente el capital humano es lo más importante en APEN y es un reto continuo. El equipo es el que mueve una empresa de servicios como lo que somos, con lo cual lo que entregamos son los servicios de nuestro equipo. Y nuestro reto diario es gestionarlo, cuidarlo, mimarlo, organizarlo, etc. Este es el foco más importante que tenemos, siendo hoy en día más de 60 profesionales en plantilla y colaboran con nosotros bastantes freelances externos y partners.

¿Cuál es el valor que mueve a APEN?

Jordi Deumal: —La pasión por lo que hacemos es uno de ellos. Siempre buscamos formar el equipo con personas a las que les guste la tecnología y que les mueva, les encante y les motive las soluciones que damos. Pero, además, otro valor que nos mueve es la cercanía a nuestros clientes con la motivación de que puedan mejorar día a día en su trabajo.

Amador Pernia: —También la confianza y el acompañamiento que damos al cliente para que nunca se sienta solo. Creo que estos valores son los que nos han ayudado a seguir adelante y llegar hasta donde estamos.

¿Qué retos veis para el futuro?

Amador Pernia: —Los retos son complicados porque en el sector tecnológico lo más complicado es adaptarse a las nuevas tendencias y estar al día de las que están por llegar. Es una evolución continua.

Jordi Deumal: —Otro reto para tener en cuenta es que cada vez nosotros tenemos más años y nuestro equipo y nuestros clientes están formados por nuevas generaciones que entran en la sociedad y en el mundo laboral. Tratar de combinar la experiencia con las nuevas generaciones está siendo muy enriquecedor, pero es todo un reto conseguir sacar lo mejor de los dos mundos.

¿Una frase que resuma lo que ha sido APEN para vosotros estos años?

Amador Pernia: —Hemos sido y seremos el compañero de viaje de los clientes en el mundo tecnológico.

Jordi Deumal: —Para mí, viéndolo desde mi punto de vista, te diría que, excepto mi familia, ha sido mi vida. Lo hemos dado todo.

Seguimos avanzando

Gracias, Amador y Jordi, por recordarnos que detrás de cada avance tecnológico siempre hay personas, decisiones valientes y muchas horas de trabajo. Ha sido un privilegio escuchar vuestra historia y celebrar con vosotros estos 35 años de trayectoria. Enhorabuena, y a por el siguiente capítulo.

09/02/2026